El mazapán De la Rosa cumple 75 años: historia del dulce que no cambia

Daniel Lati – 27/02/2026

El mazapán de la Rosa cumple 75 años de historia. Conoce cómo este dulce de cacahuate nació en Guadalajara y se volvió un clásico de México.

El mazapán De la Rosa cumple 75 años de existir y pocos dulces en México pueden presumir una vigencia tan sólida sin haber cambiado casi nada. Mismo tamaño, misma textura frágil, mismo reto infantil —y adulto— de intentar comerlo sin que se rompa. Setenta y cinco años después, sigue siendo exactamente lo que promete, un dulce sencillo que se volvió parte de la memoria colectiva.

Mazapán de la Rosa cumple 75 años: dulce que se volvió tradición

La historia del mazapán De la Rosa comienza a mediados del siglo XX, en la Guadalajara de los años cincuenta, cuando Jesús Michel González y Elvira Velasco Rolón abrieron una pequeña tienda de dulces típicos llamada Conitas. Con trece hijos, la pareja buscaba una forma de ampliar sus ingresos, sin imaginar que estaban a punto de crear uno de los dulces más reconocibles del país.

En sus inicios, la tienda no vendía mazapán. Fue alrededor de 1950 cuando decidieron hacer una adaptación del mazapán español. Sustituyeron la almendra por cacahuate —más accesible en México— y eliminaron el huevo de la receta original. El resultado fue un dulce más económico, más acorde al gusto local y con una identidad propia, que con el tiempo terminaría por definir a toda una marca.

De Conitas a de la Rosa, nacimiento de un emblema

El mazapán no siempre se llamó De la Rosa. En un principio, el producto conservaba el nombre de la tienda y un logotipo con tres fresas. Sin embargo, ante el riesgo de conflictos legales con otras marcas, Jesús Michel optó por cambiar el emblema.

El mazapán no siempre se llamó de la Rosa. Facebook Mazapán de la Rosa
El mazapán no siempre se llamó De la Rosa. Facebook Mazapán de la Rosa

La elección fue algo más que fortuita, la rosa hacía referencia a la imagen de Guadalajara como la Ciudad de las Rosas. Así nació el nombre que terminaría por darle identidad no solo al dulce, sino a toda la empresa. A partir de ahí, el mazapán comenzó a distribuirse a nivel nacional y a ocupar un lugar fijo en tienditas, mercados y dulcerías, donde se volvió parte del paisaje cotidiano.

 

Mazapán De la Rosa, clásico que no necesita reinventarse

A diferencia de muchos productos que han cambiado con el tiempo, el mazapán De la Rosa se mantuvo fiel a su fórmula durante estos 75 años. Cacahuate molido y azúcar, comprimidos en una pieza individual que se desmorona con facilidad. Esa fragilidad, lejos de ser un defecto, se volvió parte del encanto.

Con el paso de las décadas, el mazapán trascendió su papel como dulce de bolsillo y comenzó a integrarse en la gastronomía cotidiana: helados, panes, pasteles, atoles, pulque y postres caseros lo adoptaron como ingrediente. Aun así, el original nunca perdió protagonismo.

 

Con el éxito del mazapán, la empresa pasó a llamarse Dulces De la Rosa. Actualmente opera desde TlaquepaqueJalisco, con tres plantas de producción que distribuyen a todo México y exportan a distintos países, llevando consigo un sabor profundamente asociado a la infancia mexicana.

En 2018, la marca incluso rompió un Récord Guinness al elaborar el mazapán más grande del mundo durante el Día Mundial del Mazapán, en la Plaza de los Fundadores de Guadalajara. El gesto fue simbólico: celebrar a gran escala un dulce que siempre se ha caracterizado por su sencillez.

75 años después del mazapán De la Rosa, el mismo ritual

El mazapán de la Rosa cumple 75 años sin necesidad de campañas grandilocuentes ni cambios radicales. Sigue siendo ese dulce que se compra de impulso, que se comparte, que se deshace entre los dedos y que activa recuerdos inmediatos.

El mazapán de la Rosa cumple 75 años sin necesidad de campañas grandilocuentes ni cambios radicales. Facebook Dulces de la Rosa.

Por ello, en un país donde la comida también es memoria, su permanencia dice mucho, puesto que hay sabores que no necesitan evolucionar para seguir siendo indispensables.

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